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Los “extranjeros” del equipo nacional de baloncesto

Domingo, 18 de septiembre de 2011

Hoy, viendo a los jugadores españoles con la medalla de oro de la final del Eurobasket 2011 colgada al cuello, uno, por la edad que ya tiene, no deja de hacer memoria de todos los torneos europeos que ha visto; yo, ya digo, desde 1973, y siempre que se lograba algún triunfo, cuando antes costaba tanto conseguirlo, o alguna buena posición, había una imagen que me rondaba por la cabeza y que ahora he vuelto a tener. Serge Ibaka, un casi desconocido para la afición española, y con la nacionalización española recién sacada del horno, ha subido al podio en Lituania. Muchos han sido los jugadores que por diversos motivos y situaciones han jugado en —como le gustaba llamarlo al desaparecido Antonio Díaz Miguel—, el equipo nacional, y, desde luego, en muchos casos, son los que han hecho crecer a este equipo y llegar hasta donde hemos llegado.

[A continuación los comentarios de Carlos Vaíllo Benito]

Este recordatorio, ahora que somos campeones de Europa, comienza, claro está, con la selección española que consiguió la plata en la improvisada cancha de la Feria de Muestras de Ginebra en 1935. Bueno, lo de “española” es cuestionable. El seleccionador, Mario Manent, era argentino; había dos cubanos, aunque hijos de vascos, los hermanos Emilio y Pedro Alonso Arbeleche; Rafael Martín (máximo anotador del torneo) era salvadoreño, y Rafael Ruano, costarricense.

Guilermo Willo Galíndez Antelo (24 veces internacional) y Freddy Borrás Blasco (22 veces internacional), nacidos los dos en Puerto Rico y con visado de estudios en España, fueron convocados por Anselmo López para disputar en Alejandría, en 1951, los primeros Juegos Mediterráneos y conseguir la medalla de plata frente al equipo organizador. Borrás compaginó las labores de jugador-entrenador en el Real Madrid, fue seleccionador español en 1952 y mentor del muy laureado entrenador Pedro Ferrándiz.

Sería Pedro Ferrándiz quien conseguiría traer a España a dos jugadores  americanos que revolucionarían por completo el juego en la selección española: Brabender y Luyk.

Wayne Brabender (190 veces internacional) eligió la oferta de Ferrándiz que era tan incierta como la que el tenía de jugar en los Sixers de Filadelfia. Su nacionalización, gestionada por Raimundo Saporta, además de fulgurante, fue un auténtico escándalo para la sociedad española de la época. Su tiro exterior reclamaba ya en los inicios de la década de los años 70 una línea de tres puntos que tardaría en llegar. Fue uno de los artífices de la plata conseguida en el europeo de Barcelona 1973 y todavía posee el record de tiros libres consecutivos sin fallar en un campeonato del mundo, 39, logrado en el de Puerto Rico, en 1974.

Irremediablemente, la figura de Brabender va unida, tanto en su club como en la selección, a la de Clifford Luyk. Otro jugador, como el mismo declaró, “embaucado” por Pedro Ferrándiz, que fue el que le convenció para jugar en España en vez de intentarlo con los Knicks de Nueva York. Ha sido el pívot más determinante en el baloncesto español, en el sentido de que éste progresara y esto se demostró en la consecución de la plata del Europeo de Barcelona’73, en sus 150 actuaciones con la selección española y 8 con la selección europea. Su tiro de gancho con el brazo totalmente estirado es su gran aportación al juego, además de inolvidable.

El dominicano Cándido Chicho Sibilio (87 veces internacional) es otro de esos jugadores que  ningún aficionado al baloncesto deja de olvidar. Elegante en su juego y con grandes fundamentos técnicos fue uno de los componentes del equipo que se colgó la plata en Nantes’83. Su carácter fuerte y su extraordinaria personalidad, que no callaba situaciones que él consideraba injustas, le privó conseguir lo que en aquella época fue el mayor logro de la selección, la plata de Los Ángeles’84. Tuvo también problemas en su club y llegó a dejar la práctica deportiva antes de finalizar su contrato y desaparecer del panorama deportivo, pero sus 26 puntos en la semifinal del Europeo de Nantes, para tener siempre presente.

Juan Domingo de la Cruz, argentino, El lagarto, 131 internacionalidades, parece la presentación de un boxeador, pero no, es la filiación del segundo pívot que más ha aportado al baloncesto español después de Luyk, aunque en su club la titularidad siempre le fue esquiva. Su nacionalización trajo también problemas, por haber jugado 22 veces con la selección argentina junior. Tiene un bagaje de triunfos importante, ya que participó en las formaciones que consiguieron las dos míticas platas de Nantes’73 y Los Ángeles’84. Fue un pívot muy atípico que pudo suplir su falta de peso con la rapidez que imprimía a sus acciones cuando encaraba el aro.

José Josechu Biriukov Aguirregabiria, moscovita de nacimiento, hijo de una niña de la guerra y 57 veces internacional, tuvo un proceso de nacionalización rápido pero no tan fulgurante como los casos de Luyk y Brabender. Fue un jugador con mala suerte; estuvo casi un año sin jugar en su club debido a las trabas burocráticas y tuvo una seria lesión de rodilla que hizo temer lo peor. Sus grandes habilidades baloncestísticas fueron su eficaz tiro de tres y esos uno contra uno en el poste bajo contra hombres más altos que él. Vivió también los peores momentos que pasó su club (escasez de títulos) y la selección (mala actuación en Seul’88 y pésima en Barcelona’92).

Aunque fue criado en España y sus padres eran españoles, José Luis Indio Díaz nació en Maracaibo. Fue 18 veces internacional y su mayor logro con la selección fue en el Europeo junior de Roseto’78, donde consiguió la plata. Compartió cancha con una generación importante del baloncesto español, pero no pudo ir a la olimpiada de Moscú’80. Era un jugador de gran garra y pundonor al que sus frágiles tobillos obligaron a retirarse. En la actualidad comenta los partidos ACB que se emiten en Telemadrid.

Silvano Bustos García, hijo de españoles y también criado en España, nació en Dursmenheim (Alemania). Fue internacional con España en 15 partidos y su mayor éxito con la selección fue el bronce obtenido en Roma’91, aparte de la  anécdota de romper un tablero en una rueda de calentamiento.  Fue un pívot muy útil en el sentido de dar refresco sin perder calidad. Tuvo que abandonar el baloncesto por una grave lesión.

El americano Johnn Johnny Rogers es un auténtico trotamundos del baloncesto: ha jugado en la Liga universitaria americana, la NBA, la ACB y la liga griega. Ha sido 16 veces internacional y su actuación con la selección se circunscribe a la olimpiada de Sydney 2000, llevado a allí como un complemento para ayudar en el rebote y aportar algunos puntos su actuación, igual que la de todos los componentes de la selección, no estuvo a la altura deseada y nos relegó al noveno puesto.

Mike Smith, americano, 30 veces internacional. Era un auténtico atleta y un gran reboteador y “matador” espectacular. Jugó en clubes importantes como el Madrid, del que salió por la puerta de atrás después  de tener un grave enfrentamiento con Miguel Ángel Martín y el Juventud. Jugó los Eurobasket de los años 1995 y 1997.

Charles Chuck Kornegay, 19 veces internacional, medalla de bronce en el Europeo de Estambul 2001. Otro trotamundos del baloncesto que jugó, aparte de en diversos clubes ACB, en Turquía y Rusia. Muy buen reboteador, muy rápido, corpulento y gran defensor, aunque en ataque su rendimiento era muy inferior. En la liga ACB tiene dos subcampeonatos de Liga y un subcampeonato de la Copa del Rey.

Para finalizar, no me quiero olvidar de otros dos componentes de esta “legión extranjera” que son el argentino José Luis Beltrán de la Saletta (17 veces internacional) y el vasco-venezolano Juan Bautista Urberuaga (9 internacionalidades) que jugó en el Kas y el Europeo de 1965. Todos ellos, al igual que Ibaka, han hecho posible este nuevo éxito para España. Si hubiese tenido que realizar este breve pero sentido resumen con todos los componentes que ha tenido Francia en esa misma situación todavía no habría acabado, cosas del colonialismo.

deportes, eventos, historia

  1. Emilio
    Lunes, 19 de septiembre de 2011 a las 12:46 | #1

    Un interesante y bien documentado artículo. Está al nivel de la mejor prensa deportiva. Lectura muy recomendable.

  2. Carlos Vaíllo
    Martes, 20 de septiembre de 2011 a las 08:38 | #2

    Muchas gracias. Carlos Vaíllo

  3. Javier Prieto Calleja
    Martes, 20 de septiembre de 2011 a las 08:44 | #3

    Gracias a ti, Carlos. Dos buenos reportajes, de los que pellizcan y hacen dar un respingo a la memoria. Solo faltaba la voz de Héctor Quiroga recitándolos.

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