’Rescue Me’: sin duda, la canción del verano
Esta madrugada, a las 1h 9m hora oficial peninsular, una hora menos en Canarias, el verano ha hecho su tradicional aparición (por la noche, para que casi nadie se entere, con el fin, según ha declarado, de que si no cumple expectativas, no se lo podamos echar en cara) y hemos pasado de ser un primoroso país de primos apremiados por las primas en primavera, a ser la Novia Cadáver con la que nadie se quiere casar, pero con la que, indefectiblemente atados, según se ve, todos (incluida la selección gala de balompié) van a perecer en el fondo del mar, matarilerilerón.
[A continuación los comentarios de Javier Prieto Calleja]
En mi barrio de la infancia, el tradicional barrio de San Andrés de Valladolid, ha existido desde siempre una especial devoción al Sagrado Corazón de Jesús, debido a que en él se encuentra la Basílica de la Gran Promesa. Por ello, cuando llega el mes de junio, mes de devoción a tal figura, los balcones se engalanan con la bandera roja y gualda, en cuyo centro, lo mismo que ahora se exhibe el toro de Osborne (y luego nos quejamos de tópicos hispanicos) mostraba la figura del Cristo niño o mayor con el corazón abierto. Y viene esto a colación, no porque la Basílica reciba el sobrenombre de ‘de la Gran Promesa’, que es con lo que los políticos han estado dando balón a seguir (utilizando el argot del rugby) a la situación económica, sino porque, gracias a la coincidencia en fechas de la Eurocopa, parece que España entera quiera sumarse a la celebración católica
En tiempo de sequía, en distintas partes de España sacan a los santos a pasear para que propicien la necesaria agua. Paralelamente, parece que en tiempos de sequía económica queremos sacar a pasear a los santos que nos quedan, dado que los de la varita mág
ica de la Economía (como los que asesoraron a Roosevelt en el New Deal, los que preservaron a Alemania de la reunificación, los que salvaron los muebles en las crisis de los ochenta y noventa) han tenido un salto generacional y no se les ve ahora por ningún lado, o han privatizado sus cerebros, sirviendo a oscuros intereses. Y no me refiero a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles; o San Antonio de Padua, que ayuda a encontrar lo perdido, sino a San Íker o San Torres, que han de propiciar con sus paradas o goles lo mejor para nuestro Estado, o San Nadal, ejemplo de dedicación y perfeccionamiento constante —aunque tributara en Guipúzcoa—, que paseará nuestra insignia en los Juegos Olímpicos de Londres. Y todo porque, a falta de tino con los decretazos, tendremos que recurrir a los iniestazos.
En esta tesitura, además del verano, hoy parece que comienza la cuenta atrás del rescate con el que la Unión Europea tratará de administrar «paracetamol», siguiendo el símil de Amadeu Alfataj para la compra de deuda española, al maltrecho cuerpo de esta Novia Cadáver en la que se ha convertido nuestra España.
Como ilustración del momento, siempre nos quedará un ratito para tararear el archiconocido tema soul Rescue Me con el que Fontella Bass (del que es coautora, junto a Carl William Smith y Raynard Miner) consiguió el número uno en las listas de rythm & blues de Estados Unidos en el año 1965. No voy a ser tan malo de pedir que alguien se imagine a Mariano Rajoy cantándoselo a Angela Merkel, con Rubalcaba, Montoro y Cayo Lara haciéndole los coros. No. Nunca. Pero la imaginación es libre. [A continuación la letra y la traducción, como siempre algo sesgada].
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Rescue me Rescue me I want your tender charms [Estribillo] Come on and rescue me Come on and take my heart [Estribillo] Etc., etc. |
Rescátame Rescátame Necesito tus encantos Ven y rescátame Ven y toma mi corazón [Estribillo] Etc., etc.
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